Un regalo de nacimiento que el bebé podrá leer dentro de veinte años
Toda la ropa de recién nacido le queda pequeña en tres meses. Lo único que crece con él es lo que alguien escribió el día que llegó: cómo fue ese día, quién estaba en la sala de espera y qué pensaron sus padres la primera noche sin dormir.
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El regalo que hoy leen sus padres y mañana leerá él
Funciona en dos tiempos. Hoy es un regalo para unos padres agotados que abren el enlace a las tres de la mañana y lloran un rato. Dentro de veinte años es la cápsula del tiempo en la que ese niño lee lo que escribieron de él antes de que supiera hablar.
Qué guardamos dentro
Los datos del día: hora, peso, el tiempo que hacía. Las primeras fotos, las de verdad, no las de estudio. Una carta de sus padres, de sus abuelos o de quien tú quieras. Y el sitio para ir añadiendo lo que venga después, porque el primer año pasa muy rápido.
También para bautizos y primeros cumpleaños
Si el bebé ya nació hace meses, el regalo sigue funcionando: se monta para el bautizo, la presentación o el primer cumpleaños, con lo que ya ha dado tiempo a vivir.